12 noviembre, 2010

Ahora "La Niña" trae calor y lluvias.


Se anuncia (El Mercurio, sección "ciencia y tecnología", del 11 de nov.) para la zona central un aumento de las temperaturas máximas por efecto de "La Niña". Asimismo se prevé "más lluvias que lo normal", para algunas zonas, como el altiplano y el Sur. 
 
Cito:"Entre lunes y martes se reunieron en Quito meteorólogos de Chile, Ecuador, Perú, Bolivia y Colombia, para analizar cómo afectará el fenómeno de "La Niña" los próximos tres meses en esos países.
La principal conclusión fue que algunas zonas de la región tendrán más lluvias que lo normal, como ocurre en este momento en áreas de Colombia y como se espera en el altiplano y el sur de Chile".
 
Curioso, porque hasta ahora, siempre se había dicho que "La Niña" implicaba bajas temperaturas y sequía para Chile. 
Incluso hay un trabajo muy interesante, (una tesis universitaria), que estableció una alta correlación, (proporcional a la intensidad del fenómeno), entre "Niña"  y sequía, aunque en este momento no recuerdo el nombre de la autora,  que optaba al título de geógrafo, aunque sé que tengo el documento en algún recóndito rincón del disco duro.
 
Nuevamente, se usa el epígrafe "cambio climático" como muletilla, como es habitual.
 
La "niña", es un fenómeno conocido desde siempre, aunque no haya sido bien comprendido  ni  hasta ahora, y no constituye un cambio en sí; lo mismo puede decirse de su contrapunto, "el niño".  Simplemente sabemos que se trata de surgencias de masas de agua más fría o más cálida, en el pacífico ecuatorial, que provocan efectos climáticos globales y que podemos suponer que se presentarán alternadamente. Sobre cuándo se presentará cada uno, hay muy poca predictibilidad, y sobre su  intensidad, duración y efectos, no hay certeza alguna.
 Debido a esto es que los científicos del clima explican los eventos a posteriori, pero no son capaces de anticiparlos a mediano ni largo plazo.
Esto demuestra que la ciencia del clima esta "en pañales", y además deja en ridículo la absurda pretensión de planificarr o manipular el clima por medio de acuerdos políticos, la última moda de los pseudointelectuales de Occidente.
Si algo nos indican estos fenómenos, es que los diversos climas del planeta están fuerte y principalmente condicionados por los cambios en las temperaturas superficiales de los océanos, materia de la que sabemos muy poco, y que no tiene nada que ver  con nuestros hábitos de vida, ni con nuestras emisiones de CO2. La masa oceánica acumula el calor de la radiación solar, y esta no está condicionada por el  CO2 que podamos emitir.
 El asunto viene a cuento porque hay actualmente una enorme, carísima e inútil burocracia internacional, asilada en la O.N.U., los gobiernos y las oenegés, que ha hecho del supuesto "cambio climático" una industria altamente lucrativa. 
 
 Actualmente esta parasitosis mundial prepara su  próximo show "climático" para diciembre, nada menos que en ....Cancún, y con gastos pagados por el Sr. Moya (contributente).

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