25 octubre, 2008

It´s not by the climate, stupid! It´s by our freedom

o ... de cómo una estupidez se convierte en un peligro real.

A continuación traduzco (y resumo algo) un artículo tomado de un sitio australiano,….

De su lectura puede apreciarse, con una claridad sorprendente, casi chocante, se diría, cómo la estulticia humana puede transformar una superstición pseudocientífica, (una mera creencia), en una nueva ideología totalitaria; y cómo, a partir de una mitología absurda, sobre un presunto “calentamiento del planeta”, se obtienen y arguyen razones, aparentemente plausibles, para poner en jaque, una vez más, al sistema democrático y al patrimonio de libertades personales a las que estamos acostumbrados y que constituyen, a nó dudarlo, el capital más valioso, y la riqueza inmanente de nuestra civilización.

  Es chocante que el autor del dislate sea un académico, y de un país de la órbita occidental, justamente de uno de aquellos paises donde la población goza de mayores libertades y mejores condiciones de vida, gracias a un sistema democrático y capitalista profundamente arraigado.

 Es chocante la ligereza, la imprudencia y la insensatez con que el autor lanza frases como: “¿es suficiente la democracia?” (justo en el título); o como: “La democracia liberal es dulce y adictiva”, y “la libertad individual desenfrenada abruma muchas de las necesidades colectivas de los ciudadanos”; o como: “Debe haber mentes abiertas a considerar críticamente la democracia liberal”; y  “La reforma debe implicar la adopción de estructuras para actuar rápidamente sin importar lo que algunos percibieron como libertades”.

 Es de notarse que, a despecho de las credenciales académicas del autor, el artículo se funda sobre una tesis que objetivamente es una perfecta imbecilidad; la cual es, suponer, así sin más,  que la prohibición de las bolsas plásticas de compras en China es una medida de “mitigación del cambio climático”, disparate que no resiste ni el menor análisis, independientemente de si uno esté o nó de acuerdo con la prohibición. No cabe duda de que la basura plástica representa un problema serio de contaminación, pero no hay nada que pueda hacer pensar que aquella basura sea un factor del clima.

En fin, la lectura del artículo deja una sensación desagradable de alarma y preocupación; debemos convencernos de que la Libertad tiene muchos enemigos, y están donde menos se les espera encontrar. 


Climate change, is democracy enough?

By David Shearman - posted Thursday, 17 January 2008

http://www.onlineopinion.com.au/view.asp?article=6878

About the Author

David Shearman is Emeritus Professor of Medicine and Hon Visiting Fellow, Department of Geography and Environmental Sciences, University of Adelaide and Hon Secretary, Doctors for the Environment Australia. He is coauthor , with Joseph Wayne Smith, of two books: The Climate Change Challenge and the Failure of Democracy, Praeger, Davenport, Connecticut 2007, a series from the Pell Center for International Relations and Public Policy; and Climate Change Litigation. Analysing the law, scientific evidence and impacts on the environment, health and property Presidian Legal Publications, October 2006.  

Quizás las noticia más significativa en el frente del cambio climático era, la semana pasada, el aviso de que los bolsos  plásticos serán prohibidos en China en el lapso de seis meses.

  Déjeme analizar porqué esto es tan significativo.

 La ciencia contenida en los informes de IPCC nos dice que la crisis ecológica generada por el cambio de clima es una amenaza abrumadora para la humanidad.

 Desafortunadamente parece cada vez más probable que el IPCC subestime la velocidad del cambio de clima.

 Ésta es la base para las declaraciones de muchos científicos de que la reducción drástica de las emisiones de gases de efecto invernadero debe ocurrir en las dos décadas próximas o puede ser demasiado tarde.

  Para muchos de nosotros, por lo tanto, un cambio en bombillas (de luz) de los ciudadanos es importante en términos de reconocimiento del problema, pero el efecto es infinitesimal en contraste con las acciones requeridas de los gobiernos.

 Éstos son a menudo los gobiernos que se jactan de acciones de mitigación del invernadero (en las sociedades ricas) mientras facilitan y aprueban vastos proyectos de generación a carbón en nombre del desarrollo económico perpetuo.

 Déjenos de vuelta a las bolsas de plástico.

 La interdicción ( de las bolsas plásticas) en China ahorrará la importación y el uso de cinco millones de toneladas de aceite usadas en su fabricación, solamente una gota en el océano del pozo de petróleo del mundo.

  Pero la importancia de la decisión está en el hecho de que China puede hacer eso por edicto y decretar el cierre de las fábricas. No tienen que preocuparse de la pérdida de donaciones políticas o por tener trabajadores temporalmente parados.

 Han juzgado que su acción favorece las necesidades de la sociedad china en conjunto.

  China se ha convertido, o está  a punto de convertirse, en el emisor más grande del mundo de gases de invernadero.

 Su desarrollo económico sugiere que pueda pronto emitir tanto como todo el resto del mundo junto.

Su ambiente está en un estado deplorable, con los ríos y el agua potable densamente contaminados, contaminación atmosférica seria, con gran incidencia en enfermedades.

 La contaminación y El cambio  de clima están reduciendo la tierra productiva frente a una población cada vez creciente lo que  obliga a que se importe algunos de sus productos alimenticios.

 Sus centros poblados serán candidatos a la inundación temprana por subida del nivel del mar y la fusión de glaciares del Himalaya reducirá su abastecimiento de agua.

 Todo esto sugiere que las reglas Chinas de ahorro pueden ser las primeras en desbloquear la mitigación de las emisiones de gases de invernadero y que tendrán éxito por ser decretos.

 Reconocerán que la alternativa es hambruna y desorden social

 Pongamos en contraste esto con las indecisiones de las democracias que juntas producen aproximadamente la otra mitad de las emisiones del invernadero del mundo.

 Es quizás razonable hacer al lector una pregunta:

 ¿Considerando el desempeño de las democracias en la reducción de emisiones durante la última década, usted siente que las democracias pueden y quieren reducir sus emisiones en un 60-80 por ciento este siglo o quizás más importantemente, en aproximadamente 10 por ciento cada década?

Si usted le dice “sí” entonces ud. Desconoce un largo historial de persistentes fracasos en una amplia gama de gestión ambiental que lleva al agotamiento de recursos naturales y agua dulce, biodiversidad y pérdida de servicios ecológicos, pérdida de tierra productiva y agotamiento de las fuentes esenciales del alimento tales como pescados del océano.

 En Australia, un exceso de democracia tuvo mucha responsabilidad en el fallecimiento del querido río Murray, en donde la discusión ha substituido la acción.

Tal análisis de la democracia se presenta en el libro The Climate Change Challenge and the Failure of Democracy, co-escrito por mi y José Wayne Smith, en una serie del Pell Center for International Relations and Public Policy.

  La razón fundamental  de que la democracia en su actual forma se halle entrabada (engrillada) se relaciona con su fusión con las necesidades de la empresa corporativa pero también importante es la negación humana para reconocer sus limitaciones y la inhibición para criticar la democracia y para ejecutar reformas.

  La democracia liberal es dulce y adictiva y de hecho en el caso más extremo, los E.E.U.U., la libertad individual desenfrenada abruma muchas de las necesidades colectivas de los ciudadanos.

 El tema es casi sacrosanto y aquellos que critiquen son llamados marxistas, socialistas, fundamentalistas y peor.

 ¡Se utilizan estas etiquetas porque no han sido percibidas las alternativas a la democracia!

 El soporte de la democracia occidental es un presidente prosélito y  mesiánico, que dirige una democracia fallida.

Debe haber mentes abiertas a considerar críticamente la democracia liberal.

  La reforma debe implicar la adopción de estructuras para actuar rápidamente sin importar lo que algunos percibieron como libertades.

 No es que la democracia liberal no puede reaccionar una vez que algo se considera una amenaza, por ejemplo, la respuesta rápida a una emergencia financiera internacional reciente.

 ¿Si los gobiernos pueden reconocer una emergencia financiera y en un instante mover  cielo y tierra (y  mover mil millones dólares, de libras esterlinas y de euros) para contenerla, por qué no pueden hacer iguales en respuesta a una emergencia ambiental global?

 Simplemente  porque nuestro sistema está concebido para vivir y para respirar en el actual sistema económico; el problema es que vivir y respirar dentro de los límites de los sistemas ecológicos del mundo es contrario a la actividad del progreso y del desarrollo según lo definido así en la democracia liberal.

  La decisión china sobre bolsos de compras es autoritaria y se pone en contraste con las soluciones ineficaces voluntarias propuestas en la mayoría de las democracias occidentales.

  Vamos a tener que mirar cómo las decisiones autoritarias basadas en el consenso de la ciencia se pueden ejecutar para contener las emisiones de gases de invernadero.

 No es que toleremos o no toleremos tales decisiones en el corazón mismo de nuestra sociedad, en la amplia gama de empresas desde imperios corporativos a unidades de emergencia.  Si no actuamos urgentemente podemos encontrar que hemos elegido libertad total antes que vida.

La última sentencia es digna de leerse dos veces:

 "Si no actuamos urgentemente podemos encontrar que hemos elegido libertad total antes que vida".

¿Puede concebirse un sofisma más perverso? ... ¿Una dicotomía más  absurda?. ¿Puede acaso, el hombre libre y civilizado, aceptar que se le imponga una elección entre Vida y Libertad?.

Este puede ser el comunismo del siglo XXI

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